Las parábolas sobre el retorno de Jesús para el pueblo que debe esperarle

parábolas sobre el retorno de Jesús

En el capítulo 24 de Mateo se nos dan señales sobre el tiempo del fin y luego en el capítulo 25, se nos advierte mediante tres parábolas sobre el retorno de Jesús y cómo debemos comportarnos mientras esperamos este evento: las parábolas del siervo infiel, las diez vírgenes y los talentos.

Parábola del siervo infiel

Mateo 24:48-51 Pero ¿Qué tal si ese siervo malo se pone a pensar: “Mi señor se está demorando”, y luego comienza a golpear a sus compañeros, ¿y a comer y beber con los borrachos? El día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada el señor volverá. Lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los hipócritas. Y habrá llanto y rechinar de dientes.

Cada vez que Jesús usa la palabra ‘hipócrita’ en Mateo se refiere a los líderes de la nación judía que profesaban servir a Dios. Nunca se usa esta palabra para describir a un incrédulo. Esta parábola la relató Jesús como advertencia a los que profesan servirle (Mateo 24:51).

La palabra hipócrita en griego significa “un actor que aparenta lo que no es”, es decir, el siervo de esta parábola es un falso creyente. Pretende ser seguidor de Jesús pero no lo es. En Mateo 15:7 Jesús se refirió a los líderes judíos con la palabra ‘hipócritas’ porque le honraban con sus labios pero su corazón estaba lejos de Él. El punto central de todas las historias de Mateo 24 y 25 es que los profesos seguidores de Jesús serán tomados por sorpresa cuando se cierre la puerta de la gracia.

Mi Señor tarda en venir

La mayoría de los cristianos creen que pueden prepararse para la segunda venida hasta que Jesús venga en las nubes. No se dan cuenta que si no están listos para el cierre de la gracia no estarán listos para la segunda venida. El mensaje de estas parábolas se aplica a los creyentes. Jesús estaba explicando cómo estar listos a fin de no ser tomados por sorpresa.

Aquel siervo malo que dice en su corazón:“Mi Señor tarda en venir” —Mateo 24:48— profesa estar aguardando a Cristo. Es un “siervo” exteriormente dedicado al servicio de Dios, mientras que en su corazón ha cedido a Satanás. No niega abiertamente la verdad, sino que revela en su vida el sentir de su corazón, a saber, que la venida del Señor se tarda. La presunción lo vuelve negligente de los intereses eternos. Se lo encuentra comiendo y bebiendo “con los borrachos” (vers. 49) uniéndose con los mundanos y participando de su espíritu. Así queda adormecido en una seguridad carnal y vencido por la indiferencia y la pereza.

Parábola de las diez vírgenes

Mateo 25:1-13 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; más las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.

Esta parábola se aplica a los que profesan servir a Dios. Todas las diez vírgenes tenían lámparas y la lámpara es símbolo de la palabra de Dios (Salmo 119:105). Todas las vírgenes tenían algo de aceite y el aceite es símbolo del Espíritu Santo (Zacarías 4:6). Todas las vírgenes estaban esperando que llegara el novio para la celebración de la boda. La espera con las lámparas encendidas representa el periodo entre la ascensión de Jesús y el cierre de la puerta de la gracia.

Las vírgenes fatuas no perecieron

El momento clave de la parábola es cuando llego el novio para la boda y se cerró la puerta. Inmediatamente después de cerrarse la puerta las vírgenes fatuas no perecieron. Tuvieron tiempo para a buscar aceite para sus lámparas, pero ya era demasiado tarde. Este momento se describe vívidamente Amos 8:11, 12. Las vírgenes fatuas comenzaron bien. Tenían la Biblia. Recibieron la lluvia temprana del Espíritu Santo. Pero se descuidaron y no estaban listos para recibir la efusión de la lluvia tardía.

Los que entraron con el novio para la boda no entraron allí en persona. Hicieron acto de presencia por medio de su nombre en el libro de la vida. Esto se denota en Lucas 12:35, 36 a donde Jesús regresa de las bodas para reunir a sus fieles y también por la parábola de la fiesta de bodas en Mateo 22:1-14.

La clave para estar listos es orar, invertir, trabajar, velar y revelar el amor de Jesús a otros durante la espera. El clamor de las vírgenes fatuas, “Señor, Señor” nos recuerda las mismas palabras en Mateo 7:21-23 a donde los profesos creyentes claman las mismas palabras pero Jesús les dice: “No os conozco, apartaos de mi obradores de maldad”.

Parábola de los talentos

Mateo 25:14-30 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo, el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

Esta parábola tiene un mensaje especial para el pueblo de Dios. El relato no se aplica a los que nunca profesaron ser siervos de su Señor (Mateo 25:14) pues vez tras vez en la parábola los siervos se refieren a su amo con la palabra ‘Señor’.

El Señor: Representa a Cristo Jesús. Los Talentos: Tiempo, tesoro, cuerpo, habilidades, influencia.  La partida: representa la ascensión de Jesús al cielo. Los siervos: Los siervos representan a los que profesan ser seguidores de Jesús. Los bienes: El Señor les deja a sus siervos sus bienes (25:14). Repetidas veces en la parábola se nos dice que los bienes le pertenecen al Señor. Es decir, se les prestan a los siervos. El número de talentos: Los talentos se dan de acuerdo con la habilidad de darles uso.

Para los profesos creyentes

Sabemos que esta parábola se dirige a los profesos creyentes por el uso de la expresión “lloro y crujir de dientes” (25:30; 24:51). Esta expresión, siempre que aparece, la usa Jesús para referirse a la nación judía infiel. Un ejemplo de esto lo hallamos en Mateo 8:5-10 a donde Jesús sano al siervo del centurión. El centurión era romano, no judío pero en la estimación de Jesús, el centurión era judío y los judíos eran gentiles. Este hombre tenía más fe que los propios judíos. Creyó que Jesús podía sanar a su siervo con tan solo decir la palabra.

En los versículos 11 y 12 Jesús presenta las lecciones que quiere que la gente aprenda de su milagro. Afirma que el gentil era hijo del reino y los judíos literales no. Los judíos estaban seguros que se iban a sentar con Abraham, Isaac y Jacob en el reino mientras que los gentiles quedarían desechados. Pero Jesús le dio un vuelco a la historia. El gentil que se sentara con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos porque tenía la misma fe de ellos. En cambio, los hijos del reino serian echados a las tinieblas de afuera donde es el ‘lloro y el crujir de dientes.’

La misma lección la enseno Jesús en la parábola del rico y lázaro (Lucas 16:16-31). Lázaro se encontró finalmente en el seno de Abraham y el rico se halló clamando y gimiendo en el fuego. No son los infieles los que se describen en las tinieblas de afuera sino los profesos fieles.

Adaptado de MATEO 24 Y LAS SEÑALES DEL FIN por el Pastor Stephen “Esteban” Bohr | SecretsUnsealed.org 

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